05 octubre 2009

Mercedes Sosa (RIP) 1935-2009




Como Michelle Ricardo -Hoy Tengo el corazon roto y libre el alma.

Estaba sobre la cama a las 6:30 am, mitad despierto y mitad dormido, cuando mi amigo Peer se levanta y enciende el televisor para ver sus noticias antes de irse al trabajo, y simplemente hizo entender el televisor y escuché de forma inmediata con un acento completamente aleman, el nombre de Mercedes Sosa.

Ya sabía gracias a mi amigo Alberto (Madelman40), que ella estaba interna e un sanatorio Argentino victima de una afeccion hepática que había afectado sus rinones y pulmones, desde entonces procuré seguir la noticia como un rato hambriento persiguiendo un queso. Pero desde que escuché el nombre inmediatamente me supuse lo peor, me levanté a ver el televisor y en efecto, vi lo que nunca me imaginaba, el cuerpo de una gran Diosa de la voz, del canto y del folklor dentro de un ataud siendo velada. Fue una de las imagenes mas dolorosas que he visto en mi vida, solo me puse acongojada y procurar retener las lagrimas.

Ayer domingo 04 de Abril a las 5:15 (hora Argentina) murió la cantante Mercedes Sosa.

Yo simplemente me hago a mi mismo, le hago a Dios, y le hago a la vida una pregunta. Porque? Porque? Porque?

En nuestro mundo estamos rodeados de gente, muchos buenos y malos, bonitos y feos, altos y bajos, ladrones y altruista, todos dentro de la misma esfera que gira. Todos de alguna manera aportamos algo en la vida para que nuestra sociedad se defina de alguna manera, sea esto para bien o para mal, todos de alguna u otra manera hemos buscado la manera de aprender a convivir juntos e incluso, que a pesar de estar en lados enemigos, nos reunimos en un mismo lugar cuando de defendernos unos a otro se trata o de combatir por un mismo ideal.

Pero cuando hablamos de personas como Mercedes Sosa, con una gran y eminente conciencia selectiva, luchadora y defensora de los derechos humanos, madre de lapatria suramericana y patrimonio en vida de la humanidad, entonces vuelvo y pregunto. Porque? Porque? Porque?

Puedo entender que tenía 74 primaveras cantandole a la patria Suramericana, pero aun así es algo que te duele. Como dijo Olvido Gara a la muerte de Michael Jackson - Quizás no es algo que te duela tanto como si fuera tu madre o tu hermano, pero tampoco es algo que te deja indiferente.

Joan Manuel Serrat creo que dijo la mejor frase para la muerte de Mercedes Sosa - Ha hecho llorar a muchos hombres- Dentro de los cuales creo que yo encabezo la lista, cuando escucho su musica no se porqué pero siempre me siento como si estuviera con mi madre, siento tanta maternidad, tanto amor, tanto corazon. Porque como tambien dijo Serrat para Mercedes - No es solo la voz, hace falta tener el corazon, y ella lo tenía.

Sí, ella lo tenía, porque lo mejor de todo es que no se ha llevado su corazon al cielo, nos lo ha dejado en cada historia de cada pais suramericano, en cada cancion, en cada letra, en todo...

Nunca en mi vida he perdido a un ser querido, es la primera vez después de Melanie Thornton que vuelo a sentir algo parecido, solo que esta vez no siento que se murió una artista, siento que se murió una tia, una prima, una hermana de mi abuela, que se murió alguien muy cercano a mí que ha hecho en mi vida. Nunca pensé que podía sentir eso por alguien desconocido pero es la verdad.

Personas como Mercedes Sosa, Dios debería condecerle el don de la inmortalidad, porque son personas que mientras mas tiempo duren vivas, mas aportan, mas contribuyen, mas gente se nutre de su sabiduría. No entiendo como puedo haber pasado. Nunca me imaginé que de un dia para otr se fuera así, como un flash... Pero sin embargo no nos ha dejado ciegos, nos ha abierto mas los ojos al mundo.

Mercedes Sosa eres Madre de la patria Sudamericana, conciencia americana, patrimonio en vida para la humanidad, eres sencillamente una Diosa para los vivos. Hablo en presente porque no estas muerta, al menos no lo estas para mí, continúas viva en mi corazon, porque aún te siento.

Mercedes Sosa (1935-2009)

25 abril 2009

Metro en primavera



- ¡Tiiip! ¡Tiiip! ¡Tiiip!

Avisa el metro su llegada con su sonido de monstruo. Decenas de hombres con cara de insectos perseveran taciturnos; no se si llamarles zombis dormidos en los laureles de lo cotidiano, hombres mecánicos programados para el abordaje, marionetas de los dioses del destino cual fichas de ajedrez, o simples trozos de carne embelesados con lo plausible. Simplemente eran junto conmigo seres esclavizados a la solicitud del perpetuo socorro.

Llega el metro. La mente abandona el cuerpo. –Conforme a sus anchas despierta su reminiscente instinto prehistórico – Actúa por voluntad propia.

La visión nos revela el paisaje del enfrentamiento de desalmados en un barullo corporal. Parecían personajes fantásticos de Gulliver con un apetito estéril, seres eternos condenados a la decadencia, el hambre y la sed, reaccionando ante un vaso de agua con un trozo de pan, cientos de insignificantes devorando un caramelo, gusanos carroñeros engullendo la mano de un dios dos veces muerto y esquelético, mientras la maldición de mi misma me condenaba a mirar.

Todos habían soportado lo justo para el verbo esperar, sin embargo la palabra justo fue comida y luego vomitada para volvérsela a comer, cuando le tocó el turno al verbo abordar.

Se va el metro. Todos han abordado. - La mente vuelve a un cuerpo casi muerto y abandonado, haciéndole recuperar su estado de esclavo para ser regido por una fuerza superior-.

Ahora estoy solo en la estación. Subo las escaleras y salgo a la calle, camino 8 cuadras a pie para llegar a mi destino bajo el abrazo del viento, y me cuelo entre un beso del sol tras su saludo de primavera.


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14 abril 2009

Sobre héroes y tumbas


Es la hora pico y sin embargo no hay nadie en la estación, nadie que envejezca junto a mi en el palidecer que nos ofrece el calvario de la palabra ¨espera¨. Me doy cuenta que no estoy soñando.

Veo un ángel que se desploma del cielo suculento de justicia y cae en el andén, procede a esconderse tras un muro en plan vigía como animal en caza. Al cabo de unos segundos se avalancha sobre un hombre con bolso de mujer, procede a mutilarle las manos y a cortarle la voz mientras ambos desaparecían en un mundo de sombras.

¿Seguiré soñando? De pronto ya no estaba solo, un grupo de chicos desconocidos cubiertos por un pliegue de cortinas de vidrio y con mascaras en sus rostros fabricadas con el tejido de sus propias desdichas se sentaron a mi lado, procediendo de igual manera a envejecer junto a mí mientras el tren de los suspiros disimulaba su retraso con música clásica de fondo.

Mas tarde un grupo de ancianos caminaban por el pasillo cantando glorias y penas; mientras yo los miraba con los ojos del alma cual muerto viviente mirando un Dios. Todos ellos han crecido de la mano de los héroes y las tumbas, leyendo sobre sus héroes y sus tumbas, han sentido poder tocar e incluso hablar con los mismo a pesar de la distancia, puesto que aferrados a la esperanza han dejado crecer en sus corazones el don de de la templanza, y han llorado sus tumbas con mas pesar que el que se tiene cuando se llora a un hijo, porque cuando un hijo se va, vienen otros, pero cuando se va un héroe, no se sabe cuando vendrá el próximo. Al parecer los héroes sacan los brazos de sus tumbas para hacerse más fuertes, porque solo con su muerte su teoría se lleva a la práctica empezando por el pueblo, trascendiendo a las ciudades, naciones y continentes completos; pero en este tiempo ya no hay héroes, solo tumbas. Tumbas que condenan a ser recordados y latentes en la historias, sin embargo cuando no hay líder no hay ejercito, y cuando no hay guía, no hay éxodo.

Al fin llega el metro saludando el rostro de unos cuantos infelices sentados en el banco de ¨espera¨. Los chicos desconocidos y yo entramos y tomamos asiento, todos ya envejecidos con canas en el espíritu que les había hecho el espíritu mas miserable, no debían habérseme acercado. Algo curioso es que los ancianos no habían entrado (aquellos que son mis héroes), miro por la ventana de cristal y veo los asientos, pero no hay ancianos, solo restos de tumbas inmortales.


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13 abril 2009

Mochila de mi



Al fin ha llegado el metro después de 4 pesados minutos de espera. Me he adentrado en sus entrañas cual si fuese un pájaro perdido que ha encontrado la salida. Al entrar marqué mi territorio igual que un animal -¿Quién de nosotros no lo es? –

La gente empezó a entrar sin tocar el suelo, flotando como si de algún globo cargado de helio se tratase, todos ligeros, ligeros como plumas con finos tentáculos de algodón, tan ligeros que al parecer tenían el alma casi salva – se creían dioses – unos más ligeros que otros. Algunos a duras penas se elevaban unos centímetros – sin embargo eran también ligeros-.

Mi cuerpo se mantenía en el suelo como maldición de mi misma. Tengo una gran mochila, la cual lleva en sus adentros todo el peso de mis miserables años que carga mi espalda. Tan pesada que parece incierta, tan pesada que me ha truncado mis dones y encorvado mi espalda, tan pesada que entre tanto peso me he olvidado de mi misma. En ella llevo el peso de mis muertos, de los fracasos que he tenido y tendré – Aunque para mí seguir vivo sigue siendo un fracaso -, también llevo en ella todo el peso de mi misma, que me condena a llevarlo anclado a mis anchas como una cruz de piedra, solo que aquí no tengo esperanzas de glorias pasado el calvario, sin embargo atravieso los mismo misterios, llevándome a mi misma dentro de ella; y sin embargo, llevándome a mi misma – en todo mi estado de impureza.

De pronto el metro se detiene y se abren las puertas, y de un golpe casi imprevisto como un relámpago en la noche tan inesperado como ruidoso, me desprenden la mochila dos duendes sin voz, y salen huyendo con ella felices por la victoria del hurto, mientras la victima pasmada sollozaba porque había aprendido a vivir con la maldición de sus años y el peso de sus difuntos en la espalda como una cruz de piedra, que ahora la condenaban a la felicidad.

- Ahora ellos cargaran con mis pecados, ¿Qué es esto? Siento que empiezo flotar.


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Pijos


No recuerdo cuanto tiempo tardó el metro en llegar, era un sábado recuerdo, o más bien madrugada del domingo. Había pasado toda la noche con unos amigos que disfrutaban tanto del arte de hablar, que me cohibían y me cegaban con su aire viciado.

Frente a mí pasaron unos chavales de clase distinguida, los famosos pijos, aquellos chicos hermosos y envidiados por todos; recuerdo que cuando yo era un infante siempre soñé con ser parte de ellos, y mientras soñaba me sentía me sentía más miserable cada día, porque sabía que ese nunca sería mi lugar, aunque hoy en día he comprendido que la altura, la belleza, y la sociedad no siempre riman con los versos de la felicidad.

Hace ya muchos años que le declaré la guerra a mis sueños, y el tan solo hecho de que alguno quisiera manifestarse, era para mí motivo de paredón. Destruí la estatua que cada uno se había hecho a sí mismo, antes de que el tiempo las oxidara y me cayeran encima. Con los años dejé de ser una princesa con zapatos de cristal para andar a pies descalzos, y en vez de utilizar mi cabello para que mi salvador trepase la torre decidí volverme calva, para luego dormir para siempre y que ni el beso mas dulce del mas apuesto mortal, pudiese quitarme este oscuro velo, que es la tumba cavada por mí misma.

Alguien me dijo una vez ‘todos hemos crecido sobre héroes y tumbas’, pero estos chicos tiene un rostro tan perfecto, que no parecen tener ningún muerto que llorar.

¡Oh cuando efímera es la belleza! Dicen millones de versos. Cuando estos jóvenes tenga 60 años, ya no serán ni la reminiscencia de una chispa de lo que hoy en día son, eso me daba un poco de alivio, sin embargo yo tengo 21, y no llego ni siquiera al estado de chispa. Mi belleza desapareció junto con mi infancia.

Nunca me he atrevido a saludar a estos chicos. Estoy tan confuso que no se sí los odio, lo admiro, o los envidio. Lo único que se es que nunca seré parte de ellos.

Me di valor a mi misma imaginándolos sucios, harapientos, mal olientes y pobres, muy pobres, tan pobres que ni siquiera podían tener una patineta. En ese momento me burle un poco de ellos.

-¿Cuánto falta para que llegue el metro? – Dijo uno de ellos al grupo de pijos.
-6 minutos según la pantalla
-Es mucho tiempo. Mejor vamonos en taxi a mi casa y le digo a mi madre o a mi padre que me presten uno de los dos su coche.
-Vale – dijeron a coro.



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